“Por la fe Abraham, cuando
fue probado, ofreció a Isaac: el que había recibido las promesas, ofrecía su
unigénito…”(Heb. 11:17)
I. LA FE QUE PREVALECE
ES AQUELLA QUE CONFIA EN DIOS, POR ENCIMA DE LA RAZÓN.
A. Las pruebas son
oportunidades de crecimiento y avance, Heb. 11:17a.
Recordemos lo que la Biblia nos dice en Sant.
1:2-4 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas
pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la
paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os
falte cosa alguna”.
Así que las pruebas nos ayudan a crecer, a madurar,
hacen fuerte nuestro espíritu; el texto nos dice: “cuando fue probado”, esto
nos habla de:
1. Un tiempo
específico (“cuando”).
2. Tenía que
ofrecer lo más querido y que había recibido de Dios.
3. lo que produjo
gozo en Abraham y Sara un día, ahora debía rendirse a Dios.
B. Dios no miente,
ni se retracta, Heb. 11:17.
El texto nos habla de “las promesas” que Dios le había
dado a Abraham, pero aparentemente hay una contradicción aquí (pues lo que Dios
le dio, ahora se lo quita…). Pero en tiempos así, es necesario tener presente
la naturaleza de Dios, él es Santo, perfecto, en él no hay cambio ni sombra de
variación, no miente, no falla, no se demora, Dios es amor, todo lo que hace y
permite nace en Su amor. Por eso, Abraham ofreció su unigénito, porque aunque
no entendía lo que Dios estaba haciendo, seguía confiando en Dios…
II. LA VERDADERA FE
ES AQUELLA ESTABLECIDA EN LAS PALABRAS DE DIOS.
A. La fe nace, se
alimenta, y se sostiene por la Palabra de Dios, Heb. 11:18.
“habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada
descendencia”
El caminar de
Abraham, fue un caminar de fe, basada, fundada en las palabras de Dios, en sus
promesas, por ej: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu
padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te
bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición”. Y Cuando Dios le dijo
“en Isaac se prolongará tu descendencia”, Abraham lo creyó, y ésa fe le dio la
victoria ante la prueba. Nuestras emociones y nuestra mente (alma), a veces se
rebelan contra nuestra fe en Dios, pero debemos someter todo nuestro ser a las
palabras de Dios. El universo fue constituido por la Palabra de Dios, nosotros
nacemos por la Palabra de Dios, somos alimentados por ella, y por ella crecemos
para salvación. Hnos, es necesario volvernos a la Palabra, volvernos y
fortalecer nuestra intimidad con Dios.
B. La fe es la
confianza que depositamos en Dios.
Abraham es
llamado amigo de Dios, la Escritura dice: “Abraham creyó a Dios, y le fue
contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Por tanto, Abraham conocía
a su amigo, depositó su confianza en él, en lo que su amigo, Dios, decía.
Abraham confió, aunque mentalmente era ilógico (la fe debe sacrificar la razón
= lógica).
Isaac confió en
su padre, como Cristo un día confió en el suyo. El Padre le había prometido al
Hijo: “no dejaré tu alma en el hades y tu cuerpo no verá corrupción”, y Dios
cumplió, contra todo pronóstico, al tercer día lo resucitó de entre los
muertos. Podemos confiar totalmente en Dios, él no miente, él no te fallará.
III. LA FE GENUINA ES AQUELLA
QUE VE A DIOS TODOPODEROSO.
A. La fe mira más
allá de la muerte, Heb. 11:19.
“pensando que Dios es
poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado,
también le volvió a recibir”
El texto destaca lo que había en la mente de Abraham:
“pensando que Dios es poderoso”, aunque seguro había más pensamientos, éste
prevalecía. La fe supera el ámbito terrenal y temporal para adentrarse en lo
celestial y eterno (“puede morir, pero Dios me dio una promesa… así que
puede levantarlo de los muertos, pues Dios es más poderoso que la
muerte”). La ausencia de la fe, o la debilidad de ésta, impide el avance hacía
el propósito de Dios, pero la fe creciente, avanza hacia la gloria de Dios. La
fe descansa en el Dios todopoderoso, la fe simplemente confía.
A veces el corazón, o ciertas áreas en la vida del
creyente se adormecen, o caen en la fase de la inactividad, pero poderoso es
Dios para activar el corazón, para activar la esperanza, la fe, la dinámica de
la vida espiritual, el fluir en el Espíritu, poderoso es Dios para revivir lo
que ha muerto, o está a punto de morir.
B. Avanza, cree,
porque Dios viene con recompensa, Gén. 22: 15-18.
“Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez
desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has
hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te
bendeciré, y multiplicaré… En tu simiente serán benditas todas las naciones de
la tierra”
La fe en Dios, nos llevará a obedecer, a superar las
dificultades, a vivir una vida agradable a los ojos del Señor, y entonces tu
vida será un instrumento de Dios, cada vez mayor, para bendición de muchos.
Serás testigo de los milagros y bendiciones de Dios.
Conclusión: Dios quiere moverse a
tu favor, lo ha venido haciendo, aunque a veces no entendemos fácilmente lo que
pasa, Dios tiene el dominio, confía, cree, avanza, obedece, porque Dios viene
con recompensa, Dios quiere mostrar su poder en ti.

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